
Todos somos actores en este escenario del mundo, somos actores
principales cuando somos líderes de nuestra propia vida, somos actores
secundarios cuando dejamos que otros tomen la rienda de nuestra
valiosa vida.
Así como actores buenos hay menos buenos (aquellos que se apartan de
Dios), con sus acciones pensamientos y sentimientos poco honestos.
Muchos de estos actores no son solidarios, comentan cosas negativas de
los demás, sin tener la delicadeza y valentía para decir las cosas de
frente, creando un halo de incertidumbre en el entorno.
Cuando el actor es amoroso y honesto sabe respeta el drama de los
demás, apoyando con buenos deseos y sentimientos puros. Esa es la
tarea de todos los actores, llenarnos de nobles sentimientos y
extraordinarias acciones, como extraordinario es el Director del drama






